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La
enfermedad causada por el VIH puede provocar insuficiencia renal ya
sea por la infección con el VIH de las células de los riñones o por
otras causas. Los proveedores de atención médica han estado
prestando atención a las personas con VIH que tienen factores de
riesgo para desarrollar enfermedad renal (de los riñones),
incluyendo diabetes, presión arterial alta, ser afro-americanos o
que estén tomando varios medicamentos antirretrovirales que pueden
provocar problemas renales. Un término usado para describir
problemas renales es NAVIH o nefropatía asociada con el VIH. Los
problemas renales pueden causar enfermedad renal terminal o
insuficiencia renal, que puede requerir tratamiento con diálisis o
transplante de riñon.
¿CUÁL ES LA FUNCIÓN NORMAL DE LOS RIÑONES?
La
función principal de los riñones es la de filtrar los productos de
desecho y el exceso de sodio y agua de la sangre, y eliminarlos del
cuerpo a través de la orina. Cada riñón contiene aproximadamente un
millón de unidades filtrantes llamadas nefrones. Su función
principal es la de regular el agua y otras sustancias, al filtrar la
sangre. Ellos reabsorben lo que se necesita y eliminan el resto como
orina. Los nefrones eliminan desechos del cuerpo, regulan el volumen
y la presión arterial y controlan los niveles de electrolitos y la
acidez de la sangre.
¿CÓMO SÉ SI TENGO PROBLEMAS EN LOS RIÑONES?
Lamentablemente, la mayoría de los
síntomas de la enfermedad renal
aparecen sólo cuando ya se ha perdido el funcionamiento de los
riñones. Pueden experimentarse hinchazón en las piernas o en la cara
y cambios en la forma de orinar. Otros síntomas incluyen fatiga y
pérdida de apetito, lo que se puede confundir con otros problemas de
salud.
La
prueba más común para verificar el funcionamiento de los riñones es
un análisis de orina. Un simple “papelito” se usa para verificar los
niveles de proteína (proteinuria o albuminuria), azúcares, acetonas
(que se forman cuando el cuerpo procesa grasas), sangre, nitratos
(que aumentan cuando hay bacteria presente), y glóbulos blancos y
rojos. La presencia de proteína en la orina, incluso en pequeñas
cantidades, aparecen antes de que la enfermedad de los riñones
provoque que los mismos dejen de funcionar.
Otras pruebas más detalladas de la función de los riñones incluyen
el nitrógeno ureico, aclaración de creatinina, Cockcroft-Gault y
pruebas MDRD.
Nitrógeno ureico (BUN)
es el nitrógeno en la sangre. Este es un producto de desecho que es
eliminado por los riñones a través de la orina. Los niveles altos de
nitrógeno ureico pueden deberse a una dieta alta en proteínas,
deshidratación o insuficiencia renal o cardíaca (del corazón).
Creatinina se produce
cuando se destruye el tejido muscular. Los niveles sanguíneos de
creatinina son una medida de la función renal. Los niveles altos
generalmente se deben a problemas renales. Los doctores usan los
niveles de creatinina para determinar qué tan bien funcionan los
riñones.
Los
resultados de los niveles de creatinina en la sangre deben ser
ajustados con una fórmula matemática para que tengan sentido. Los
valores “normales” del laboratorio pueden ser confusos. La fórmula
que más comúnmente se usa para ajustar los valores de creatinina es
la de Cockcroft-Gault, que tiene en cuenta la raza, edad, peso y
sexo de la persona. Otra fórmula de ajuste es la MDRD o ecuación de
Modificación de dieta en el estudio de enfermedad renal. Al usar
estas fórmulas los doctores obtienen un mejor panorama de lo que
realmente significan sus niveles de creatinina.
Los altos niveles de proteína en la
orina y de creatinina están ligados a un riesgo mayor de desarrollar
una enfermedad definitoria de SIDA o de morir. Sin embargo, la mejor
manera de diagnosticar una enfermedad renal es a través de una
biopsia.
¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO PARA DESARROLLAR ENFERMEDAD
RENAL?
Es más probable que tengan
enfermedad renal las personas que:
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Son afro-americanas
-
Tienen diabetes
-
Son mayores
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Tienen presión arterial alta
-
Tienen un
recuento bajo de CD4
-
Tienen una carga viral alta
-
Tienen hepatitis B o C
MEDICAMENTOS ANTI-VIH Y LOS RIÑONES
El inhibidor de la proteasa
indinavir (Crixivan, ver hoja informativa 441) fue el primer
medicamento anti-VIH que claramente se relacionó con
problemas renales. Cuando se lo usaba sin el refuerzo de
ritonavir, los pacientes que tomaban indinavir padecían una
dolorosa acumulación de cristales del medicamento en los riñones,
especialmente si no bebían suficiente agua. A esto comúnmente se lo
llamó “sedimento” o cálculos renales, a pesar de que no existían
verdaderos cálculos. Este problema es menor cuando se refuerza
indinavir con ritonavir.
Más
recientemente, se comenzó a sospechar que el nucleótido análogo
tenofovir causa problemas renales. Sin embargo, repetidas
investigaciones no han demostrado problemas relacionados con este
medicamento en forma consistente.
Las dosis de varios
antirretrovirales que se eliminan a través de los riñones deben ser
reducidas en personas que tienen la función renal alterada de
acuerdo con los resultados de la prueba de aclaración de la
creatinina. Asegúrese de que su doctor sepa si usted tiene problemas
renales.
DIÁLISIS Y TRANSPLANTE DE RIÑON
Personas con VIH han recibido
diálisis y algunas han recibido transplantes de riñón. Existe la
preocupación de suprimir al sistema inmunológico después de un
transplante, y por ello los centros de transplante sólo aceptan a
personas que tienen más de 200 células CD4 y una carga viral
indetectable. Los resultados en estas personas parecen ser similares
a los de otras personas que reciben transplantes de riñón.
EN
POCAS PALABRAS
La infección con el VIH puede
causar problemas renales que pueden volverse graves. Además, las
personas con problemas renales quizás tengan que disminuir la dosis
de algunos antirretrovirales que toman.
Los problemas renales generalmente no aparecen como síntomas de
enfermedad. Es importante hacerse análisis rutinarios de orina para
identificar problemas. |