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Su sistema
inmunológico defiende su cuerpo de las enfermedades. Por ejemplo
cuando un virus de la gripa invade su cuerpo, su sistema
inmunológico envía unas células especiales para combatirlo.
Usted puede estornudar, congestionarse y sentirse mal por
algunos días; pero finalmente su sistema inmunológico trabajará
para matar o controlar el virus y usted se sentirá bien otra
vez.
El virus del HIV
es diferente del virus de la gripa, porque ataca directamente
las células CD4 que luchan contra las infecciones en su sistema
de defensas. Si su sistema inmunológico se pone más débil, puede
quedar imposibilitado de combatir las enfermedades que personas
saludables no tendrían de que preocuparse.
Las personas que
tienen HIV y tienen sistemas de inmunológicos débiles algunas
veces se les llama "inmunológicamente comprometidos o
suprimidos" lo cual significa que sus cuerpos no pueden luchar
contra infecciones también como una persona que no tiene el HIV.
Las células sanguíneas blancas son primariamente responsables de
combatir las infecciones en el cuerpo. Los siguientes son los
tipos de células blancas.

Los T-linfocitos
(células T) incluyen dos tipos importantes: células CD4 y CD8.
Las células CD4 son como generales de un ejército, coordinando
tipos diferentes de células blancas en sus respectivas batallas.
Ellas son el primer objetivo de la infección HIV porque el virus
se reproduce dentro de las células CD4. Las células CD8 son las
verdaderas combatientes del sistema inmunológico. Ellas atacan
directamente el virus HIV y las células CD4 que ya están
infectadas.
Los Neutrofilos
son poderosos guerreros que luchan contra las infecciones
bacteriales.
Los Macrófagos
absorben gérmenes que atacan el cuerpo. El virus HIV también
puede matar los macrófagos.
Los B-linfocitos
crean anticuerpos y proteínas que protegen el cuerpo de ataques
futuros de gérmenes que el sistema inmunológico ya ha derrotado.
Los Eosinofilos y
los Basofilos tienen que ver con las alergias y no se ven
particularmente afectados por la infección del HIV.
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