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Una de las razones por las que una persona no admite su orientación
sexual es por el temor al rechazo. Uno de los grandes dilemas para
muchos hombres gay, lesbianas o bisexuales es admitir abiertamente
con sus seres queridos la realidad de ser homosexuales o bisexuales.
Una de las causas por las que una persona no devela su orientación
sexual es por el temor al rechazo. Sin embargo, ese temor al rechazo
y el mantener oculta la orientación sexual con los seres queridos
tiene un precio muy alto que se paga con la ambigüedad que se genera
debido a que se vive constantemente con la duda de ¿qué pasaría si
le digo a mi mamá? ¿Me aceptaría o me rechazaría? Esta
incertidumbre, aunque no lo crean, tiene un efecto muy grande en
nuestro comportamiento y ese mismo temor que tenemos a que nos
rechace nuestra madre, padre, o hermanos lo llevamos sin darnos
cuenta a otros planos de nuestra vida tales como al lugar de
trabajo, con los amigos, y con nuestras parejas. Así, ese temor que
pudiera parecer inofensivo daña nuestro entorno, nuestra salud
mental y las relaciones laborales, familiares o intimas generando
adicciones tales como al sexo, alcohol, drogas, o aislamiento,
desconfianza, celos, discusiones y otros comportamientos
destructivos que son resultado de la constante angustia y el temor
reprimido de que alguien descubra nuestra orientación sexual.
El temor al rechazo es un
comportamiento aprendido durante la infancia y la niñez. Todos los
niños y niñas inevitablemente forman un vínculo especialmente con la
madre pues usualmente es la que alimenta, protege y pasa más tiempo
con el infante. Ese vínculo es el resultado de la evolución del ser
humano que tiene como objetivo preservar la vida o aumentar las
posibilidades de vida. Los infantes nacen con ciertos atributos
dotados por la naturaleza como el olor tan característico de los
bebes que no son mas que hormonas que se liberan a través de la piel
las cuales despiertan en la madre instintos de protección hacia el
infante. Es así que el infante perceptualmente sabe que necesita de
los cuidados de un adulto para poder vivir, de otra forma el infante
simplemente moriría. A medida que el infante crece, el vínculo entre
la madre y él se fortalece de manera positiva o negativa. A esto se
le llama formar un vínculo organizado o desorganizado. Un vínculo
organizado es aquel en donde los infantes crecen con seguridad y con
un sentido de que el mundo en donde viven es seguro. Usualmente
estos son niños que se sienten apoyados, amados, protegidos y
aceptados. En contraste, un vínculo desorganizado es aquel en donde
un niño crece sin estructura familiar, en donde el niño se siente
descuidado, rechazado, ignorado y en constante peligro. Aunque el
niño sufre, pues no le gusta lo que siente, no tiene otro remedio
más que aceptar ese temor y angustia constante en la que vive; es
una resignación que el niño desarrolla que lo lleva a sentirse
indefenso pues aunque siente el rechazo de su madre o de ambos
padres, el niño hará todo lo que sea posible para complacer a su
madre o a su padre con tal de reducir el temor y la angustia de ser
abandonado. No sé si ustedes alguna vez han visto a madres que
golpean, ignoran, o les gritan a sus hijos y que a pesar de eso
algunos niños las abrazan y les dicen “ya no me pegues mamita…yo te
quiero mucho…no me dejes”. Es verdaderamente una tragedia que
existan madres así y no tienen idea del daño que les hace a sus
hijos.
El hecho es
que esta situación, todavía se agrava más cuando el niño o niña nace
con una predisposición a la homosexualidad en donde está totalmente
fuera del alcance y del control del niño pues es una decisión que la
naturaleza ya tomó por él o ella.
Debido a que el temor al
rechazo es un comportamiento aprendido, que genera un miedo
irracional y consecuentemente impacta nuestro comportamiento, es
posible entonces revertir sus efectos y “desaprenderlo”. Aunque no
es una tarea simple revertir un comportamiento que ha acompañado a
la persona que lo siente por años y años, existen ciertas terapias
como la Terapia Cognitiva de Comportamiento que puede ayudar a estas
personas a reducir y modificar ciertas emociones que generan
pensamientos negativos y que a su vez el pensamiento negativo genera
un comportamiento negativo. La idea es ir a la raíz del conflicto y
no atacarlo superficialmente; por ejemplo, a veces un amigo le puede
decir a estas personas que sufren del temor al rechazo simplemente
“ay…pues no le hagas caso…solo ignora lo que sientes y veras como se
te pasa”. En realidad esta es una técnica que puede funcionar
temporalmente pero no resuelve el problema ya que lo que hace la
persona es suprimir o reprimir un pensamiento y en cuanto surja un
estimulo ya sea visual o auditivo desencadenará otra vez la misma
sensación de temor y angustia. Por eso, lo mejor es atacar el
pensamiento, enfrentarlo, procesarlo y resolverlo. Cuando una
persona descubre que sus necesidades como adulto son muy diferentes
a las necesidades de cuando era niño o niña, entonces surge un
momento de consciencia que le permite a esa persona darse cuenta que
ya no es un niño(a) que necesita la aprobación o “protección” de
mamá o papá y que en realidad solo está reaccionando como
consecuencia a un patrón de comportamiento aprendido que lo adquirió
durante la niñez pero que lo llevó a la vida adulta. Este
comportamiento durante la niñez pudo haber sido “efectivo” para el
niño o niña pues le permitió lidiar con la situación en ese momento;
sin embargo, ese comportamiento que algún día “funcionó” para
protegerse de la crítica, el rechazo, la humillación, ya no es útil
como adulto pues interfiere con su comportamiento y habilidades para
ser independiente y LIBRE. Como adulto uno tiene la capacidad de
defenderse y protegerse…ya no es un niño o niña indefensa que
depende de un adulto para poder subsistir.
Iniciar cambios positivos en
nuestra vida siempre es una decisión a nuestro alcance en donde
nosotros tenemos el control y el poder para llevarlo a cabo. Si
estás atrapado(a) en esta dinámica de tener miedo al rechazo
entonces tú vives con miedo a ti mismo(a) y por lo tanto no eres
LIBRE, eres presa del miedo. Pregúntate a ti mismo(a) cual es el
origen de ese miedo… ¿Temor al rechazo? ¿Temor a que me abandonen?
¿Qué pasaría si enfrentaras dignamente ese temor “irracional”? Vive
plena y dignamente tu sexualidad pues es algo que llevarás contigo
por el resto de tu vida y no se puede negar ni esconder. El ser Gay,
Bisexual, o Lesbiana no es razón para avergonzarse…escúchate a ti
mismo(a) y no escuches lo que la iglesia o los conservadores
dicen…forma tu propio sistema de valores y defiéndelos. Si aun así
no puedes lidiar con esta situación, entonces busca ayuda
profesional. Observa tu comportamiento y recuerda, como adultos
tenemos grandes ventajas maravillosas; una de ellas es simplemente
no tener que depender de un adulto para alimentarnos o vestirnos.
Hagan consciente lo inconsciente y busquen la libertad emocional de
manera responsable ya que los demás no son responsables de lo que
nos pasa, sino somos nosotros mismos que no tomamos acción para
solucionar lo que nos pasa.
No olviden escribirme con sus
dudas, comentarios, o sugerencias para nuevos temas. Buena suerte y
hasta la próxima. |