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Sida
2008: Entrevistas. Señala Pedro Cahn que desigualdad y pobreza
impiden controlar la epidemia
Margarita Vega
(31 julio 2008).- MÉXICO.- Aunque su prevalencia de VIH no es de las
más altas del mundo, América Latina debe aprovechar la 17
Conferencia Internacional de Sida para colocarse en la agenda
mundial en la lucha contra la enfermedad, aseguró Pedro Cahn,
copresidente del foro.
"La vida de un
latinoamericano no vale menos que la vida de un africano", señaló el
experto, que atribuyó el avance de la enfermedad en la región a la
pobreza y a la desigualdad.
Además,
consideró que las raíces culturales y la influencia religiosa no han
ayudado a la comprensión del problema.
No obstante,
señaló, América Latina tiene muchas experiencias valiosas que
aportar al mundo en materia de VIH, como el programa de
antirretrovirales de Brasil o los modelos de inclusión en México.
¿Cómo estamos
en materia de estigma respecto del VIH/Sida?
Estamos mal, y
para la región esta conferencia es importante por eso.
Es común que
se diga: "si fulano tiene VIH seguramente es que debe ser
homosexual", y entonces ahí está de alguna manera subyacente el "él
se lo buscó".
Estigma y
discriminación hay en todo el mundo, pero en América Latina tiene
que ver con algunas raíces culturales: el machismo por un lado; la
influencia religiosa que no ha jugado bien en este tema, hay que
decirlo.
¿Qué novedades
en cuanto a políticas públicas se pueden esperar en la conferencia?
América Latina
es un mosaico, porque por un lado tenemos programas de terapia
antirretroviral sumamente exitosos, como Brasil, Argentina, Chile,
México, Cuba, Venezuela; también tenemos situaciones realmente
dramáticas, como Haití, que es una especie de enclave africano en
América Latina.
Tenemos países
como Guatemala, Nicaragua y Honduras, que tienen una proporción muy
alta de personas viviendo con el virus; tenemos experiencias muy
exitosas en materia de la transmisión vertical, transmisión madre
hijo, como es el caso de Argentina.
América Latina
tiene aspectos muy buenos para mostrar.
El programa de
provisión de drogas antirretrovirales más grande del mundo es el de
Brasil, donde hay cerca de 200 mil personas en tratamiento cubiertas
por el Estado.
También está
el ejemplo de México, que tiene, no de palabras sino de hechos, una
política doméstica de no discriminación que incluye tener en los
altos niveles del Censida a personas de diferentes preferencias
sexuales, transgénero.
Tienen una
política amplia... una concepción de no estigmatizar, no
discriminar, esto no sucede en otras partes de la región.
¿El tema está
en la agenda política de los gobiernos?
Empezaron a
aparecer voces de que hay mucha plata en materia de Sida, y que esa
plata está distrayendo recursos de los sistemas de salud, que se
debilitan mientras que la lucha contra el Sida se fortalece.
La pregunta es
cómo estaban los sistemas de salud antes de la epidemia, porque si
alguien me dijera que tenían un 100 por ciento de cobertura en
vacunación en el mundo, no se mueren millones de niños todos los
años de sarampión, no se mueren millones de personas de paludismo,
de tuberculosis y que es el Sida el que se lleva el dinero, bueno,
sentémonos y discutámoslo.
Por el
contrario, lo que el Sida ha traído primero es la posibilidad de
poner el tema de la salud en la agenda pública.
¿Qué debe
hacer la región para estar presente en la agenda mundial de la
enfermedad?
Tenemos que
poner a América Latina en la agenda porque, sin desconocer la
magnitud del drama de la tragedia que hay en África, donde hay
países que tienen 25 por ciento de su población con el virus,
obviamente frente a eso nuestro 0.6 por ciento parece nada, pero la
vida de un latinoamericano no vale menos que la vida de un africano.
Lo que tenemos
que hacer en América Latina es ponernos en la agenda, y para eso
tenemos que tener más presencia en organismos internacionales,
elevar la voz en una forma clara, aprovechar esta conferencia para
llamar la atención sobre el panorama de la región.
El marco
global que hace que la epidemia no pueda controlarse no es que no
tengamos una vacuna para curarla, el marco es la pobreza y la
desigualdad.
La persona que
está excluida tiene una expectativa con respecto a su vida en el
futuro muy mala; pensemos en un chico de 18 años que vive en las
fabelas de Río de Janeiro o en México: su padre está desempleado, su
abuelo tiene una jubilación que no le alcanza y se pregunta: "¿mi
expectativa de vida es esta?".
Y aparece un
doctor por televisión y me dice que me cuide para no contraer una
enfermedad y para cuidarme, encima lo tengo que hacer en la única
actividad que es gratis y que da cierta satisfacción que es tener
vida sexual y me tengo que poner un preservativo que encima tengo
que comprar. ¿Para qué?
Conózcalo
Nombre: Pedro
Cahn.
Experiencia:
Médico argentino especialista en VIH.
Preside la
Sociedad Internacional de Sida -desde agosto de 2006-, es director
de la Fundación Huésped y jefe de Infectología del Hospital
Fernández.
Ha sido
profesor de Enfermedades Infecciosas en la Escuela de Medicina de la
Universidad de Buenos Aires.
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