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Gana militar caso por VIH


Enfrenta soldado proceso de baja en la Sedena; espera fallo. Demanda a la Defensa y a la CNDH por daño moral; será indemnizado

Margarita Vega

(28 julio 2008).- MÉXICO.- La de Omar González podría ser una historia más de militares discriminados en el Ejército por tener VIH; sin embargo, este sargento demandó por la vía civil a la Secretaría de la Defensa Nacional, por daño moral, y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por no haberlo atendido con oportunidad.


Ganó la primera instancia y ahora se encuentra apelando la sentencia, porque no se tomaron en cuenta todos sus reclamos, como haber sido separado del servicio a causa de su diagnóstico.

Un día Omar se sintió mal. Fue a un médico privado, le hicieron una prueba de sangre, y fue diagnosticado: Tenía VIH.


Sabía cuál era la suerte de un militar con esa enfermedad, y como no quería ser expulsado de las Fuerzas Armadas, acudió a la CNDH para que lo protegiera.


Omar pidió ayuda de la comisión el 12 de agosto de 2005. Le dijeron que no podían hacer nada por él, pero le recomendaron informar de su estado de salud a sus superiores.

Una abogada del organismo lo canalizó con el titular de la Defensoría de Derechos Humanos "General Gallardo", el General José Francisco Gallardo Rodríguez, a quien dirigió un oficio con sus datos. El 15 de agosto expuso su caso y le pidieron nuevas pruebas.

Dos días después sus superiores lo sabían todo: que estaba enfermo y que había acudido a la CNDH para pedir ayuda.


"Mi Teniente Coronel me dijo: 'tengo conocimiento de que tienes una enfermedad terminal y que por eso acudiste a la CNDH'. Me lo dijo frente a mucho personal, meseros, cocineros, oficiales, y todos se me quedaron viendo. ¿Cómo le iba a decir que sí frente a mis compañeros?

"Le dije que no, pero me dijo que si le mentía estaba incurriendo en una falta de disciplina, entonces me espanté y le solicité hablar en privado y ya le dije toda la verdad. Me dio su palabra de honor de que me iba a echar la mano para que no fuera detectado por los servicios de salud del Ejército", relata en entrevista.


Dos días después, Omar y el resto de los militares con los que trabajaba en uno de los comedores del Ejército fueron llamados para aplicarles pruebas de VIH.

"Nos ordenaron a todos que firmáramos un formato que decía que era una prueba de VIH. Yo firmé porque me dieron la orden, si yo no obedezco, es un delito. Me sacaron sangre, caminé unos 20 metros y me gritan: 'sargento, regrésese porque su prueba está positiva. Todos los compañeros se me quedaron viendo, desconfiados".


Para el día 24, Omar tenía en sus manos el anuncio oficial de que sería dado de baja del Ejército. Desde entonces, ha perdido tres oportunidades de ascenso, porque sus superiores han impedido que participe en una promoción.


Su expediente ha pasado de mano en mano y asegura que hasta sus subordinados saben que vive con VIH.
Se mantiene bajo custodia de su esposa y no le permiten realizar ningún trabajo, aunque le pagan.

Después de iniciado el proceso de baja, interpuso un recurso de inconformidad ante la justicia militar por ser retirado del servicio y demandó en un juzgado civil a la CNDH, al General José Francisco Gallardo Rodríguez y a la Sedena, entre otros, por daño moral.

La demanda contra la CNDH y contra Gallardo, fue por haber filtrado a la Sedena información sobre su enfermedad; y al Ejército, por haberle ordenado realizarse la prueba, por hacer público el diagnóstico, por haber iniciado el trámite de su retiro, por no permitirle seguir prestando sus servicios, por ponerlo bajo custodia familiar, por excluirlo de las promociones y en general, por discriminarlo.


El juez Noveno Civil del D.F, Tomás Cisneros Curiel, falló y determinó que tanto la CNDH como la Sedena le causaron daño moral y deben pagar una indemnización de cerca de 145 mil pesos. Contra Gallardo no hubo sentencia, porque éste negó todo.


"Son actos ilícitos los hechos de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos no le haya proporcionado al suscrito la atención oportuna que éste le requirió; que el suscrito haya sido separado de su cargo, puesto bajo custodia familiar, ya que ello se traduce en que el suscrito haya sido discriminado", indica la sentencia judicial.


Sin embargo, Omar apeló porque el resto de sus demandas fueron desechadas. El juez consideró que no se logró acreditar ni las filtraciones, ni la ilegalidad en la elaboración de la prueba, ni la violación de la confidencialidad de su diagnóstico.


Me han hecho bastante daño, la discriminación por parte de mis compañeros, porque la mayoría se dio cuenta de que padezco VIH, también porque no permiten trabajar y me han obstaculizado, no me han permitido ir a las promociones para el ascenso a subteniente", lamenta.
 
Así lo dijo

"Nos ordenaron a todos que firmáramos un formato que decía que era una prueba de VIH, no fue para otra cosa, sólo decía VIH. Me sacaron sangre, caminé unos 20 metros y me gritan: 'Sargento, regrésese porque su prueba está positiva".


Omar González

 
"Mi Teniente Coronel me dijo: 'tengo conocimiento de que tienes una enfermedad terminal y que por eso acudiste a la CNDH'. Me lo dijo frente a mucho personal, meseros, cocineros, oficiales, y todos se me quedaron viendo. ¿Cómo le iba a decir que sí frente a mis compañeros?".



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